Febrero llegó con una agobiante ola de calor. La pesca se ha tornado hostil, y hasta podríamos decir, rara. Las crecientes de años recientemente anteriores han generado las famosas “planicies de inundación” (*) y sumadas a las migraciones de siempre, aparecen sorpresas.

(*) Principalmente los dorados, pero también otros peces, evolucionaron para valerse de ámbitos circunstanciales que son producto de las crecientes. Allí las larvas y juveniles se desarrollan en un ambiente con mucho alimento, y luego se dispersan hacia los ríos y arroyos.

En ese orden, este verano el delta y Río de la Plata se han visto “invadidos” por un pez poco conocido por estas latitudes: el Pirapitá.

Se trata de un carácido pariente de muchos peces que pueblan la cuenca. Se destaca por tener su cuerpo cubierto de escamas, fuerte, pero a la vez, grácil y estilizado, tal es así que al ojo del pescador poco experimentado puede llegar a confundirse ni más no menos que con el mismo dorado.

Si bien su color es plateado, la confusión estriba en la similitud de sus líneas corporales y en el color de sus aletas que son de un fuerte bermellón y con algunos “detalles” parecidos a las del Tigre de los ríos, como la franja negra que atraviesa la caudal.

La cabeza es chica y en ella se destacan dos ojos prominentes y una boca grande, armada con pequeños dientes adaptados a una dieta omnívora.

Suelen alcanzar muy generosos tamaños, en aguas del Alto Paraná los he visto de hasta 4 o 5 kilos, aunque hay registros de ejemplares que orillaron los 10 kg.

En este momento, en el Paraná inferior y en el estuario, se están obteniendo juveniles y en cantidad. Un ejemplar de 1 kilo y medio o 2 kg. Hoy es considerado un buen Pirapitá del Plata.

¿POR QUÉ SALMÓN DEL PARANÁ?

Brycon orbignyanus es llamado también Piracanjuva o Pirapitanga, este pez exhibe una coloración rojiza en su carne, producto de un pigmento que le da esa tonalidad. De esto se desprende el nombre mal aplicado de “Salmón del Paraná”, y queda muy en claro que nada tiene que ver con los salmónidos, excepto el tinte de su carne. Pero atención! Los guaraníes también notaron esta particularidad, y en consecuencia lo nombraron… Pirapitá (Pirá: pez/Pytá: rojo)

¿CÓMO LO PESCAMOS?

Se trata de un omnívoro que hace honor a esta característica. Lo podremos pescar con equipos de variada. Se interesará por nuestras líneas de fondo y también por las de flote. Lo hemos capturado con trocitos de corazón vacuno, daditos de salamín, lombriz blanca y colorada, pastas para bogas y carpas, maíz fermentado, filet de mojarra, postitas de boga y hasta con señuelos y cucharas.

Aproveche el momento. Este salmón, no le hizo caso a Andrés Calamaro, y no siguió la misma dirección, migró al Plata, y está entre nosotros.

AGRADECIMIENTO:

A mi amigo Gustavo Kafer, por las fotografías.

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